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En que ayuda el AEROYOGA a los Bailarines!
Comenzamos con una inhalación profunda llevando la palma de las manos hacia el suelo. Y caminamos hacia la postura de perro boca abajo. Es así como usualmente iniciamos la sesión de aeroyoga, utilizando la respiración profunda para comenzar a ser conscientes de como nos encontramos en el día de la sesión, nos damos la oportunidad de observar y analizar el cómo nos encontramos ese día, si tenemos alguna lesión, si encontramos alguna tensión en el cuerpo, alguna contractura o por el contrario, si nuestro cuerpo esta relajado y tenemos suficiente energía para una sesión de mayor exigencia.
He de admitir que el AeroYoga ha sido fundamental para mi entrenamiento ya que poco a poco a través de la sucesión de los ejercicios he podido darme cuenta de mecánicas y de funciones de mi cuerpo que no tenía presente. Cosas sencillas como la activación del centro del cuerpo, de la zona abdominal, comenzaron a ser parte de mi rutina al momento de moverme, y esto gracias a los ejercicios de aeroyoga ya que me di cuenta que no necesito tener un tono muscular elevado para saber que estoy utilizando un músculo y esto incluye mi espalda, ya que tras una caída en la pandemia perdí bastante flexibilidad, ya que la lesión que tuve hizo que mis músculos se contrajeran tanto que cada intento de estirarla generaba dolor y no fue hasta encontrar las suspensiones e inversiones en el columpio que comencé a encontrar un alivio a ese dolor. Estirar ya no era doloroso, encontrar posturas en el cambre ya no era tortuoso al momento de bailar. Incluso las inversiones me ayudaron a fortalecer mi cuerpo, mis brazos, los tríceps, los bíceps, los músculos de la espalda que activan los brazos.
Algo fundamental en el entramiento de AeroYoga que he desarrollado durante estos meses es la pérdida de miedo y la disciplina para llegar a realizar posturas que en un principio no podía realizar; ya que no contaba con la fuerza, la experiencia, o como nos mencionaba nuestra maestra “la maña” para entrar a las posturas en el columpio, y tras la diciplina, el esfuerzo, la constancia y la respiracion fue que pude lograr esas posturas. Y ejercicios sencillos como la pinza en suspensión han sido de gran utilidad en mi entrenamiento, no solo por el trabajo de flexibilidad que se desarrolla, sino por la relajación muscular que encontré en mis isquiotibiales, ya que en lo personal son músculos que me cuestan mucho trabajo estirar y relajar y es la suspensión lo que me ha ayudado mucho a relajarlas, incluso llegando a un nivel de flexibilidad que, en el Yoga tradicional o en el entrenamiento de danza de todos los días no había podido llegar.
Un punto que me ha ayudado esta clase es perder el miedo a intentar cosas nuevas, ya que muchas de las cosas, inversiones y suspensiones implicaban un voto de confianza hacia el columpio, hacia nosotros mismos y esto ha sido un entrenamiento constante de confiar que podemos realizar las posturas, saber que no pasa nada si nos llegamos a caer y realmente confiar en nuestro entrenamiento. Y en esto me di cuenta que el mismo entrenamiento fortaleció mi cuerpo, y las primeras veces que me caí del columpio gané experiencia y posteriormente al intentar posturas nuevas o incluso un poco más avanzadas, la sensación de caída cambió ya que me di cuenta que tengo la fuerza suficiente y por decirlo de alguna forma “la maña” para sostenerme del columpio -a pesar de estar en una postura que es completamente nueva y, como no, siempre volver a la postura de la marioneta para regular la irrigación sanguínea y no sentirme tan mareado.
He de decir que gran parte de este entrenamiento no solo se ha enfocado en el fortalecimiento de los músculos ni de la consciencia corporal, sino también en la relajación y en esta pequeña conexión o gran conexión que existe entre la mente y el cuerpo. Incluso sucesiones de ejercicios como la gamba, y posteriormente el superman fueron de gran ayuda. Ya que no solo me ayudaron a fortalecer músculos del brazo, parte del pecho y de la espalda, para logran entrar en dichas posturas, sino que me ayudaron a darme cuenta que efectivamente esa constancia daba mejores resultados que intentar llegar a una postura avanzada sin pasar por el proceso. Y a nivel físico fue grato saber que después de varias sesiones intentando hacer la gamba y posteriormente logrando llegar al superman, mis brazos se fortalecieron y fue grato entender y observar al momento de volver a mi entrenamiento habitual que podía realizar más cosas de lo que podía hacer antes, de iniciar con el entrenamiento de aeroyoga, tenía más fuerza, elasticidad y curiosamente mayor agilidad.
Sin duda alguna puedo decir que el AeroYoga ha sido una herramienta fundamental en mi entrenamiento estos últimos meses. Y es algo que no quiero dejar pronto ya que me he dado cuenta de que, sus resultados son reales, y la verdad me encuentro muy agradecido de poder tomar esta clase ya que, verdaderamente, ha sido una clase que cambió mis días y que efectivamente a pesar de terminar cansado y con mucho sueño, me dejaba preparado para mi siguiente clase que, era aún más demandante.
Por Sebastian Dante
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